La economía circular en la Unión Europea

La Comisión Europea adoptó un paquete de medidas en diciembre 2015 para acelerar la transición hacia una economía circular que impulsará la competitividad, fomentará el crecimiento económico sostenible y creará empleos. El objetivo es ayudar a empresas y ciudadanos a transitar hacia una economía en la que se utilicen los recursos de modo más sostenible.

Las acciones propuestas contribuirán a cerrar el círculo del ciclo de vida de los productos mediante mayor reciclado y reutilización, y aportarán beneficios tanto al medio ambiente como a la economía. Estos planes extraerán el máximo valor y uso de las materias primas, productos y residuos, fomentando ahorro energético y reduciendo emisiones. Las propuestas abarcan todo el ciclo de vida, desde producción y consumo a gestión de residuos y mercado de materias primas secundarias. Esta transición contará con el respaldo financiero de: los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, dinero procedente de Horizonte 2020 (programa de financiación de investigación e innovación de la UE), los Fondos Estructurales para gestión de residuos, e inversiones a nivel nacional. El paquete contribuye a las prioridades políticas actuando sobre el cambio climático y medio ambiente, al tiempo que impulsa el empleo, crecimiento económico, inversión y equidad social.

El planeta y la economía no podrán sobrevivir con el ‘toma, fabrica, utiliza y tira’. Debemos conservar los recursos y explotar todo su valor económico. La economía circular trata de reducir los residuos y proteger el medio ambiente, pero también de transformar la economía. Reconsiderando nuestra manera de producir, trabajar y comprar, podemos generar oportunidades y empleos. Con este paquete, estamos creando el marco que hará posible la transformación. En él se establece una trayectoria para una mejor gestión de los residuos en Europa, con acciones que cubren todo el ciclo del producto. Esta combinación de normativa e incentivos a nivel de la UE ayudará a empresas, consumidores, y autoridades nacionales y locales, a impulsar esta transformación.

Estas propuestas envían una señal positiva a quienes desean invertir en la economía circular. Europa es el mejor lugar para desarrollar un negocio sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Esta transición propone reconfigurar la economía de mercado y mejorar la competitividad. Si conseguimos eficientar el uso de recursos y reducir la dependencia de materias primas escasas, podremos desarrollar una ventaja competitiva. El potencial de creación de empleo es enorme, y la demanda de productos y servicios mejores y más eficientes está en expansión. Eliminaremos las barreras que encuentran las empresas para optimizar el uso de recursos e impulsaremos el mercado interior de materias primas secundarias. Esperamos lograr avances con Estados, regiones y  municipios, pero también con empresas, industria y sociedad.

El paquete sobre la economía circular explica a los agentes económicos que la UE utiliza todos los instrumentos disponibles para transformar su economía, abriendo camino a nuevas oportunidades de negocio e impulsando la competitividad. Las medidas encaminadas a modificar todo el ciclo de vida del producto, no solo la etapa final, subrayan la voluntad de transformar la economía de la UE. Como consecuencia de los incentivos, deberían surgir formas innovadoras y más eficientes de producir y consumir. La economía circular busca crear empleo, preservar recursos escasos, reducir el impacto ambiental e inyectar valor en los productos de desecho. Entre las medidas están:

  • Financiación;
  • Medidas para reducir el despilfarro de alimentos, incluida una metodología de medición común, indicación de fechas mejorada y herramientas que permitan reducir a la mitad el desperdicioa más tardar en 2030;
  • Elaboración de normas de calidad para las materias primas secundariasa fin de reforzar la confianza de los operadores en el mercado interior;
  • Medidas en el plan sobre diseño ecológicotendentes a promover la reparabilidad, durabilidad y reciclabilidad de los productos, además de eficiencia energética;
  • Revisión del Reglamento sobre abonos, para facilitar el reconocimiento de los abonos orgánicos y basados en residuos, y reforzar los bionutrientes;
  • Estrategia para el plástico, que aborde la reciclabilidad, biodegradabilidad, presencia de sustancias peligrosas y reducción de desechos marinos;
  • Acciones sobre reutilización del agua, incluida una propuesta relativa a los requisitos mínimos para reutilizar aguas residuales.

La Comunicación adoptada incluye un calendario para las acciones propuestas y un plan relativo a un marco de control para la economía circular.

La propuesta legislativa relativa a residuos fija objetivos de reducción y establece una senda para gestionar los residuos y el reciclado. Para garantizar su aplicación, hay medidas para abordar los obstáculos y situaciones que existen en los Estados miembros. Entre los elementos figuran:

  • Reciclar 65% de los residuos municipales para 2030;
  • Reciclar 75% de los residuos de envases para 2030;
  • Reducir la eliminación en vertedero a un máximo del 10 % de todos los residuos para 2030:
  • Prohibir el depósito en vertedero de los residuos recogidos por separado;
  • Promover instrumentos económicos para desalentar la eliminación en vertedero;
  • Simplificar y mejorar definiciones y armonizar métodos de cálculo de porcentajes de reciclado;
  • Medidas para promover la reutilización y estimular la simbiosis industrial, convirtiendo los subproductos de una industria en materias primas de otra;
  • Incentivos económicos para que los productores pongan en el mercado productos más ecológicos, y apoyo a la recuperación y reciclado (por ejemplo, envases, baterías, aparatos eléctricos y electrónicos, vehículos).

La Comisión se comprometió a usar sus métodos de trabajo horizontales para presentar a finales de 2015 un nuevo paquete para todo el ciclo económico, basándose en las competencias de todos sus servicios. Para elaborar el paquete sobre la economía circular, organizó una conferencia a la que asistieron unas 700 partes interesadas. La participación estaba abierta a cuantos deseasen contribuir a configurar la política económica europea. A la conferencia siguió una consulta pública. La Comisión pide ahora al Parlamento Europeo y al Consejo que, apoyándose en estos trabajos, otorguen prioridad a la adopción y aplicación de las propuestas.

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