De los ODM a los ODS, nueva hoja de ruta agenda 2030

Durante la primera semana de septiembre la Comisión Económica para América Latina y el Caribe  (CEPAL), presentó un informe “América Latina y el Caribe: una mirada hacia el futuro desde los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, donde se muestra el grado de cumplimento en las región de los  Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) aprobados en el 2000 por 189 Estados miembros de Naciones Unidas en ese momento.

El informe demuestra que América Latina y el caribe durante los 15 años de la agenda del milenio, tuvo logros significativos, principalmente en la reducción de la pobreza extrema, el hambre, la mortalidad infantil, la educación y el acceso a agua potable; a pesar de estos logros también quedaron muchos temas pendientes, desafíos que ahora se convierten en el punto de partida para abordar los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), bajo una óptica más incluyente y sobre todo participativa.

Pero, ¿cuál fue el avance real de los ODM?

Según el informe presentado por la CEPAL, existieron avances significativos; respecto al primer objetivo orientado a erradicar la pobreza extrema y el hambre, la región logró reducir en más de la mitad  el porcentaje de personas con ingresos inferiores a un dólar. En referencia al segundo objetivo dedicado a lograr la enseñanza primaria universal, en América Latina y el Caribe el porcentaje de matrícula ascendió progresivamente llegando a 93% en el presente año. El tercer objetivo sobre la promoción de la igualdad de género y la autonomía de la mujer, ha tenido resultados en la primera fase, si bien se ha garantizado el acceso de las niñas a la educación, el impacto reflejado en la oportunidades laborales aun no es el esperado, siguen existiendo desigualdades en el tema salarial; la participación política de mujeres no alcanzo su meta del 30%, pero existen una aproximación muy cercana del 27.4%. Otro logro significativo, se contempla en el marco del cuarto objetivo, se redujo en dos tercios las muertes de menores de 5 años, además la región logró eliminar el sarampión casi por completo.

En referencia al quinto objetivo, el avance en la mejorara de la salud materna, solo se obtuvo un avance 39% totalmente asilado de la meta que contemplaba el 75%. El sexto objetivo que busca combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. América Latina presenta una presencia del VIH/SIDA del 0,4%, pero asciende al 1,1% en el Caribe, la segunda mayor después de África Subsahariana. La región pose la mayor cobertura del tratamiento antirretroviral mundial. Respecto al séptimo objetivo, enfocado en garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, la región emitió 7,7 toneladas anuales per cápita de gases de efecto invernadero, por encima de la media mundial de 6,7 toneladas. En cambio, redujo el consumo de sustancias que agotan la capa de ozono y aumentó las superficies terrestres y marinas protegidas, además alcanzó la meta de acceso sostenible al agua potable. Finalmente el octavo objetivo, vinculado a la creación de una alianza mundial para el desarrollo, no tuvo un avance significativo puesto que la  ayuda oficial al desarrollo se redujo a casi la mitad.

Los evidentes avances, logros, progresos y desafíos que aún existen, evocan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la nueva agenda de desarrollo sostenible 2030, que consolidan una nueva hoja de ruta la cual representa una oportunidad para incorporar las lecciones aprendidas en el proceso anterior, si bien la nueva agenda es bastante ambiciosa, también se debe destacar que contempla una mirada más holística, participativa, interdisciplinaria y universal; cuya meta general es la consolidación del desarrollo para todos, reduciendo las desigualdades y los desequilibrios ambientales.

Los grandes cambios que contemplan los ODS

Los nuevos objetivos de desarrollo sostenible no únicamente buscan alcanzar un desarrollo simple, la apuesta es que ese desarrollo logre ser sostenible en el tiempo, al mismo tiempo se le apuesta a una equidad de oportunidades; es importante visualizar el nuevo carácter de estos objetivos, la universalidad de incluir a todos los países, dejar de lado la creencia que solo los países en desarrollo necesitan apostarle al desarrollo sostenible; es necesario el compromiso conjunto para  cumplir las 169 metas propuestas para el logro de los 17 ODS, (a diferencia de los 8 ODM con sus 40 indicadores) lo que evidencia en un mayor alcance, que se traducirá en resultados con impacto directo.

Los ODS proponen construir un mundo con menos precariedades, con brechas menos marcadas  entre países, regiones y localidades; donde prime una estrategia de desarrollo económico-social incluyente y sostenible, asegurando el futuro de las nuevas generaciones.

Lo novedoso de esta agenda es que cuenta con la apropiación de la partes, pues desde su construcción ha contado con la participación de la sociedad civil, acordando por consenso, el documento “Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”. La nueva agenda contempla un plan de acción de trabajo conjunto.

Para alcanzar la agenda post-2015, es de suma  importancia la voluntad política y la visión de largo plazo en la implementación de las políticas de desarrollo, incluir metas de transformación en sus planes nacionales de desarrollo, asignarles los recursos necesarios e incluir a los ciudadanos y la sociedad civil en todos sus aspectos de formulación, ejecución y monitoreo. Paralelamente es necesario involucrar a todos los actores, incluyendo la asistencia técnica del Sistema de Naciones Unidas, así como la cooperación en todas sus modalidades, Sur-Sur, triangular,  Norte-Sur y Sur-Norte.

Un actor importante, invitado a sumar a este esfuerzo como protagonista, es sin duda el sector privado, la actividad empresarial, la inversión y la innovación privada son los grandes motores de la productividad, el crecimiento económico inclusivo y la creación de empleo, son necesarios para instalar una nueva economía basada en una responsabilidad ética y apegada a los derechos humanos.  La estrategia será acoger a las personas más ricas para que entren en contacto con el resto de la sociedad, en lugar de permitirles que existan en los márgenes de privilegio. Al fijar políticas inteligentes, fomentar la inversión sostenible y medir el progreso, los países podrán alcanzar los ODS.

Los 17 ODS y las 169 metas de la nueva agenda aprobados el pasado domingo 27 de septiembre serán monitoreados ​​mediante un conjunto de indicadores globales, estos serán acordados por la comisión de estadística de la ONU en marzo de 2016. El avance de dichos indicadores se verá plasmado en los informes anuales que el sistema de ONU realizará.

Fuentes consultadas:

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