La dependencia digital está acabando con la memoria humana

De acuerdo a un estudio reciente, depender de más en el uso de computadoras y motores de búsqueda está debilitando las memorias de las personas.

El estudio, comisionado por la compañía de seguridad cibernética Kaspersky Lab, examinó los hábitos de memoria de 6000 adultos en el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Benelux (la unión político – económica entre Bélgica, Holanda y Luxemburgo) entre 16 y 55 años o más y a razón de 1000 personas en cada país, distribuidos equitativamente entre hombres y mujeres.

Los resultados muestran que un gran porcentaje de personas utilizan computadoras en lugar de memorizar información. Muchos adultos que aún podían recordar su número telefónico de la infancia no podían recordar el número telefónico de su trabajo actual, o los números de algunos miembros de su familia. El estudio encontró que más de un tercio recurría primero a una computadora para recordar información; el porcentaje más alto fue en el Reino Unido, con más de la mitad de los participantes buscando primero la respuesta en línea.

Lo que la encuesta sugiere es que depender de una computadora de esta manera tiene un efecto a largo plazo en el desarrollo de los recuerdos, ya que ese tipo de información que se obtiene presionando un botón con frecuencia se olvida inmediatamente.

La Dra. Maria Wimber, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Birmingham y quien comentó en el estudio, “al parecer nuestros cerebros fortalecen un recuerdo cada vez que lo traemos a la memoria, y olvidamos a la vez los recuerdos irrelevantes que nos distraen”. En contraste, repetir información de forma pasiva, tal como buscarla repetidamente en la internet, no crea una huella de la memoria sólida y duradera.

Dentro de los adultos encuestados en el Reino Unido, el 45% podía recordar el número telefónico que tenían a los diez años, mientras que un 29% podía recordar su propio número de la infancia y 43% podía recordar el número de su lugar de trabajo. La habilidad para recordar el número de un compañero fue más baja en el Reino Unido que en cualquier otro lugar de Europa, donde solo un 51% podía recordarlo, en comparación con el 80% de los encuestados que sí lo hacían en Italia.

Las personas se han acostumbrado a usar dispositivos computacionales como una “extensión” de su propio cerebro, y los resultados sugieren una relación directa entre la información que se encuentra a un clic de distancia y el fracaso al dedicar esa información a la memoria. Kaspersky Lab ha nombrado este fenómeno como “amnesia digital”, en la cual las personas están listas para olvidar información importante con la creencia de que puede ser recuperada inmediatamente desde un dispositivo digital.

De acuerdo la Dra. Kathryn Mills, del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College London, esto se debe a que el acceso a la Internet se siente ahora tan natural como el acceso a la electricidad o al agua potable; y sería interesante comprobar si las personas en lugares con Internet poco confiable o donde haya apagones frecuentes de electricidad sienten mayor necesidad de recordar información de contacto o hechos, o si ven el acceso a la información de manera diferente.

Más allá de esto, un 86% de los encuestados ―un número que se mantuvo consistentemente alto en todos los países y grupos de edades― reveló que en el mundo actual hay demasiados números, direcciones y contraseñas como para recordarlos todos, aunque quisieran hacerlo.

El estudio también destaca el hecho que, así como al guardar información basada en hechos, hay una tendencia a mantener los recuerdos personales de forma digital. Fotografías de momentos importantes podrían existir solo en un teléfono inteligente, con el riesgo de perderlas si el dispositivo se pierde o es robado. También parece haber riesgo de que la grabación constante de información en dispositivos digitales nos haga menos probables a asignar esta información a la memoria a largo plazo, e incluso podría distraernos al codificar apropiadamente un evento mientras sucede.

Los teléfonos inteligentes, las tabletas y laptops son dispositivos que realmente facilitan muchos aspectos de la vida actual. Hacen posible mantener el contacto con personas a otro lado del mundo, o incluso constituyen la herramienta de trabajo de muchas personas. Pero con la facilidad viene la posibilidad de delegar el proceso de almacenaje de información a un aparato que, aunque permita que esta misma información se guarde de forma virtual en una nube, básicamente está sustituyendo la memoria y así como tiene capacidad para ayudar, tiene potencial para desmejorar los procesos mentales. Y el cerebro es como cualquier otra máquina: si no se usa, se atrofia.

Esta noticia fue publicada primero aquí.

Créditos fotográficos: “Cuddling with multiple devices” por Jeremy Keith

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