Propuestas para financiar el desarrollo

Del 13 al 16 de julio se realizó la tercera conferencia internacional sobre financiamiento para el Desarrollo, en la capital de Etiopía. Este evento tuvo como objetivo principal brindar una solución estratégica a los retos que enfrentan los países de renta media en la búsqueda de financiamiento, para cumplir con las metas de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Los desafíos son muchos en materia de financiamiento para la consecución de los ODS: no únicamente se encuentran en la adquisición de financiamiento, sino en la distribución, organización adecuada y asignando eficaz de los recursos. En este sentido, se evidencian dos retos en financiamiento en los ámbitos interno y macro internacional.

En América Latina y el Caribe en el ámbito interno, los países coinciden en un fuerte desafío de financiamiento, generado por la débil recaudación fiscal, a causa de la evasión y la elusión fiscal. A nivel macro la región enfrenta también nuevos retos, principalmente la necesidad de combatir los flujos ilícitos. Ante estos desafíos se evidencia la necesidad de incentivar la movilización de recursos internos y propiciar la “multilateralización” de la cooperación internacional, principalmente en materia de políticas fiscales, que podrían ayudar para obtener solidos acuerdos tributarios y reglas fiscales. Otro gran desafío se centra en el endeudamiento público de la región, donde cada vez es más necesario una reestructuración de la deuda, principalmente por la vulnerabilidad ante desastres naturales.

Para realizar una propuesta concreta se organizó una consulta nacional y un debate, en el cual participaron diversos actores, ministros y altos funcionarios de América Latina y el Caribe, junto al premio nobel de economía Joseph Stiglitz y la secretaria ejecutiva de la comisión económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena. Dicho evento centró su atención en el análisis sobre la necesidad de una acción colectiva global para financiar el desarrollo sostenible e inclusivo. Las ideas surgieron encaminadas a la búsqueda de una alternativa para hacer más eficaz la movilización de recursos internos y paralelamente para determinar cómo tendría que actuar la gobernanza financiera internacional. Es evidente que se necesita un acuerdo global inclusivo. Stiglitz, manifiesta que el problema no es la falta de liquidez, sino que ésta no se canaliza hacia la inversión. Adicionalmente, no es un secreto que los países desarrollados no realizan sus compromisos de ayuda oficial al desarrollo (AOD), además, constantemente evitan que los Estados en desarrollo aprueben regulaciones sobre los mecanismos de tributación de la inversión extranjera directa (IED).

Ante esta serie de desafíos la CEPAL ha interpuesto abiertamente sus buenos oficios en la petición por un alivio de la deuda de países del Caribe por parte de las instituciones multilaterales acreedoras. Además propone la creación de un fondo subregional de resiliencia. Concretamente, la propuesta de la CEPAL consiste en que la comunidad caribeña (CARICOM) negocie un acuerdo con el Banco de Desarrollo del Caribe, con el Banco Mundial y con el Fondo Monetario Internacional para lograr una condonación progresiva de la totalidad de la deuda pública, justificando que dichos fondos se utilizaron para las medidas de recuperación tras los desastres naturales suscitados entre 1990 y 2014.

Lo interesante de esta propuesta, es que no continua con el ciclo de asistencialismo, sino que contempla que a cambio de abonar para cancelar la deuda, los países beneficiarios deberían realizar pagos anuales a un fondo de resiliencia del Caribe, que podría ser administrado por el Banco de Desarrollo del Caribe y que tendría como principal objetivo hacer frente a desastres naturales y financiar  medidas de adaptación y mitigación frente al cambio climático, impulsando de esta forma el desarrollo social.

Se argumenta que la deuda adquirida por los países del caribe no ha sido por errores políticos, o por un inadecuado manejo fiscal, ni por la crisis financiera internacional, sino que ha sido producto de la vulnerabilidad de los Estados insulares. Paralelamente se agrega el agravante del limitado acceso a préstamos externos en condiciones favorables, por ser considerados países de renta media. Toda esta serie de limitantes impedirá el cumplimiento de la agenda de desarrollo post-2015, si no se logra una acción colectiva global para financiar el desarrollo.

La movilización de recursos internos debe complementarse con flujos privados. Si únicamente se realizan acciones internas para movilizar el financiamiento y alcanzar las metas de los ODS, los resultados no serán los esperados. Se necesita un cúmulo de esfuerzos tanto en el ámbito interno, como en materia de cooperación; pero, principalmente, en la condonación de la deuda para transitar hacia un objetivo común, que se alcance en consenso y pueda verse reflejada en la nueva agenda de desarrollo.

En conclusión, existe la voluntad por concretar y respaldar la iniciativa de la CEPAL, en los distintos espacios se manifestaron propuestas relacionadas con reformas tributarias para incrementar los ingresos fiscales, específicamente se propuso aumentar la tasa de impuestos en la explotación de los recursos naturales. De igual forma, se contempló la idea de formar alianzas público-privadas con la colaboración de bancos de desarrollo, para alcanzar las metas de los ODS. En este sentido se requiere de mayor transparencia, reciprocidad y cooperación internacional en los ámbitos fiscales y tributarios.

Fuentes consultadas:

Crédito fotográfico:

Ocha Colombia

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