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¿Será posible aprender a emprender? – una perspectiva de Polonia

Más que 25 años después de la transformación económica, los polacos ya empezaron a olvidarse de dónde viene el fenómeno llamado iniciativa empresarial. En el centro de Varsovia, la capital del país europeo, cientos de burócratas de todo tipo gestionan los subsidios para emprendedores y comen en los restaurantes chinos o vietnamitas, que prosperan en todo aquel lugar donde haya demanda. Irónicamente son los asiáticos quienes muestran más emprendimiento que los propios polacos, sabiendo que el éxito en la vida depende de trabajo duro y no de ninguna solicitud de apoyo de cualquier instituto público.

Mientras que los Estados Unidos y la Unión Europea cayeron en el abismo de crisis económica, los países de Asia emergente mantuvieron, hasta en el peor año 2009, una dinámica bastante prometedora de crecimiento. En Asia, a diferencia de Europa y Estados Unidos, el motivo principal detrás de la desaceleración de la economía fue una demanda menor del Oeste, el cliente principal de los productos de exportación. A pesar de todo, los asiáticos siguen con ganas de producir y vender, para que sigan creciendo su eficiencia y productividad, debido en gran medida a su trabajo duro, habilidades de adaptación y “espíritu emprendedor”, características por las que la mitad de los productos de consumo en el mundo provienen de tal continente,

La mitología de liberalización temprana

En 1989, justo después de la caída del comunismo en Polonia y por un tiempo muy corto, el pueblo polaco fue igual de emprendedor como los asiáticos y estuvo dispuesto a trabajar duro por el éxito. El gobierno de Tadeusz Mazowiecki, primer gobierno polaco de la oposición democrática, veía el emprendimiento como la vía más corta para alcanzar el oeste de Europa. Sin embargo, solamente una generación de polacos pudo experimentar tal enfoque en el emprendimiento. Esa generación aún ocasiona mucha envidia de otros grupos generacionales. En aquellos tiempos supuestamente dorados para el emprendimiento en Polonia hubo gran proliferación de mercados al aire libre, mientras que el pueblo empezaba con ímpetu su primera aventura con el poder del mercado libre. Y ese poder trajo éxito casi de inmediato. En aquellos tiempos el gobierno eliminó casi todas las licencias, barreras y permisos para personas trabajando por cuenta propia. Las únicas licencias que otorgaban eran para portar armas de fuego, para el vodka, drogas y medicinas. Incluso hoy los polacos suelen recordar la ley de Wilczek, por el apellido de su autor, como un ideal inalcanzable de regulación, proporcionando libertad inigualable a los emprendedores polacos.

Este fenómeno es una paradoja en el mejor de los casos. Más que 25 años después, de una economía de mercado y múltiples programas gubernamentales, los polacos llegaron a un punto donde la mayor tarea de un emprendedor es rellenar correctamente una solicitud y esperar su turno en busca de apoyo de alguna institución intermediaria. Esto lleva a muchas situaciones absurdas. Uno de los estándares de la práctica burocrática es otorgar subsidios para estudiantes de tiempo completo en universidades públicas, a pesar de que la ley misma prohíbe su participación en el proceso, ya que las Oficinas de Empleo Provinciales no tienen ningún contacto con las escuelas superiores. En muchas instituciones el criterio principal es la fecha de la solicitud y no los méritos de la idea; también hay un sinfín de reglas en favor de las personas que menos merecen recibir beneficios (por ejemplo, los desempleados a largo plazo).

Los últimos 60 años de la historia china

Polonia no es el primer país que ha experimentado una transformación del sistema económico, ni el primero donde el emprendimiento fue el motor principal de desarrollo. Los últimos 60 años de la historia china muestran la importancia de dejar que la sociedad actúe por su propia cuenta.

Esta etapa de la historia del gigante asiático puede dividirse en dos partes. La primera, triste y deprimente, entre 1949 y 1978, cuando la burocracia casi destruyó no sólo su economía, sino también la cultura y la ley. Todavía en 1958 se creía en el “milagro burocrático”, ejemplificado por el Gran Salto Adelante, que resultó en la hambruna masiva y la muerte de 60 millones de ciudadanos chinos. La segunda parte de la historia china, mucho más optimista, nos muestra que existe un sendero que permite escapar la jaula creada por la trampa burocrática. En 1978, los protagonistas principales de la trasformación desde una economía centralizada al extremo hacia el capitalismo (o más bien, su versión china) eran personas normales, quienes crearon empresas nuevas una vez que contaron con las condiciones favorables a su crecimiento. El milagro económico chino se desarrollaba mediante saltos, no como su equivalente polaco, de golpe y sin aviso previo. En realidad, las condiciones verdaderamente favorables para el emprendimiento aparecieron en 1990. En el periodo de 1990-1999 la cantidad de emprendedores chinos se multiplicó exponencialmente. A pesar de que las ramificaciones de la reforma fueron planeadas por la elite política, bajo el mando de Deng Xiaoping, fue el sector privado, persiguiendo su propio interés, que hizo la gran mayoría del trabajo, creando la potencia actual de China.

Tanto Polonia como China recibieron casi de inmediato inversión extranjera a gran escala, con alta eficiencia y calidad en sus procesos, lo que le daba al capital extranjero una ventaja decisiva sobre los emprendedores locales. No obstante, esa no fue la razón por la que la iniciativa empresarial polaca se vio debilitada, mientras que su equivalente chino sigue fuerte. Los factores detrás del deterioro tuvieron que ver con costos de trabajo crecientes, varias limitaciones impuestas sobre los emprendedores y la desmoralización social causada por varios subsidios, la mejor manera de matar el emprendimiento.

La competitividad de la economía china

La cuestión de los costes laborales no salariales se trata de una simple representación de la dicotomía libertad-seguridad. La principal consecuencia de una seguridad mayor en Polonia es evidente en la naturaleza obligatoria del seguro médico y social; es decir, pagos no salariales muy grandes. Mientras tanto, en China apenas el 15 por ciento de la población tiene derecho al apoyo social gratuito y 20 por ciento goza de un seguro médico. Mejor aún, la mitad de los chinos con seguro usa servicios médicos privados, evitando pagos dobles al sector privado y cobertura pública ineficiente, como sucede en Polonia. De esta manera, China mantiene la competitividad de su economía; el trabajo duro y eficiente de sus ciudadanos, es reconocido por el mercado con ganancias que permiten comprar un seguro médico o social privado. En Polonia, la carga de costes laborales no salariales es una barrera para crear más trabajos y tiene consecuencias graves para el desarrollo macroeconómico. Es una causa directa de la tasa de ocupación (en Polonia, sólo la mitad de personas en edad productiva trabaja), llevando así a una carga aún más grande para los trabajadores. Costes laborales altos perjudican la competitividad de la economía polaca y crean el mercado negro, que compite directamente con establecimientos legales y los saca del mercado. Empresas prefieren emplear sin contrato porque resulta más barato. El círculo vicioso se cierra. Los chinos evitan todo esto proponiendo una manera voluntaria de pagar el seguro social.

Otra barrera para el emprendimiento es la gran desmoralización social. La mayoría de las acciones empresariales hoy en día se crean no para satisfacer las demandas del mercado, sino por las posibilidades creadas por programas de subsidios de la Unión Europea o de otras fuentes. Una ganancia sin problemas llega de manera sencilla al rellenar correctamente un formulario y al generar productos, servicios, entretenimientos que de nada sirven, y que jamás hubieran aparecido si no fuese por los incentivos monetarios provenientes de los burócratas. Este proceso lleva a una mentalidad específica, donde la obligación del emprendedor es saber las fuentes de los subsidios y saber conseguirlos con éxito. Dicha mentalidad se basa en una creencia falsa de que el problema principal de emprendedores jóvenes es el capital inicial, en particular cuando falta a inicio de la empresa. En vez de promover la consecución del capital mediante trabajo, se crea una opinión falsa que éste se “consigue fácil”. En realidad este capital proviene de impuestos altos pagados por las empresas que funcionan con mayor eficiencia en el mercado. Mientras tanto, hoy en día casi 37 por ciento de los chinos cree que el éxito inicial de una empresa se consigue por experiencia y habilidades, y sólo un 11 por ciento cree que los fondos son el factor principal de éxito. En Europa sucede lo opuesto. Cuando en Asia se valora el trabajo duro, en Europa lo que más vale es la información: dónde, por qué y cuánto se puede conseguir capital de varias instituciones. Pero hacer cola para recibir fondos no tiene nada que ver con emprendimiento y no lleva a ninguna innovación, en el sentido descrito por el economista Joseph Schumpeter. La política de la UE enfocada en igualitarismo ideal, donde el ser humano se convierte el centro de los procesos económicos mediante impuestos altos y redistribución, puede resumirse en la máxima de Rawls: “de cada quien según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”. Esto para nada favorece a la iniciativa empresarial, mucho menos al crecimiento económico. Peter Drucker, el creador de la ciencia moderna de administración, decía que no hay empresas sanas en una sociedad enferma.

Sobreprotegiendo a los emprendedores

Vale la pena preguntarnos por qué sucede dicho fenómeno. Burócratas contemporáneos, como escritores utópicos, imaginan al ser humano como un individuo susceptible de corrupción, que sin embargo aún puede llegar al camino correcto y emprendedor guiado por la ley y un sistema educativo adecuado. Pero tal individuo tiene que practicar de manera constante para conseguir perfección. Si adoptamos ese punto de vista, el único camino por seguir es sobreproteger a los emprendedores, su incubación, control constante y evaluación de proyectos o planes de negocio.

Mientras tanto los chinos aprenden de sus errores, experimentos, directamente en el mercado. Porque en el mercado ganan los que manejan su negocio de manera más eficiente, y no los individuos quienes consiguen fondos, escriben el mejor plan de negocios o simplemente les caen bien a los burócratas.

Deng Xiaoping describió este proceso como “cruzar el río, a pesar de las piedras que pueden lastimar”, refiriéndose claramente a la iniciativa empresarial, que debe contener un factor de riesgo, unas variables que no se pueden predecir ni planear, y una originalidad que uno no aprende en las escuelas y que no se demuestra en las solicitudes. Esto sucede porque la gran mayoría de los negocios es sorprendentemente cotidiano y sus factores de riesgo son la dedicación e iniciativa de sus dueños, algo que difícilmente un burócrata ve ni evalúa.

No hay que temer a los asiáticos ni impedir que entren al mercado interno. Es mejor aceptarlos, permitiendo que ganen contratos domésticos, permitir que florezca la competencia y observar el emprendimiento asiático, para sacar las conclusiones adecuadas. Esta lección y comparación entre Polonia y China es de gran interés también aquí, en América Latina, donde el gigante asiático se vuelve un socio comercial cada vez más potente. Es deseable que los políticos y burócratas latinoamericanos puedan tratar a China como una oportunidad en vez de un peligro. Si el centro de la actividad económica se ha de desplazar del Atlántico al Pacífico, ¿será una buena idea ir en contra de este proceso?, ¿o tal vez es mejor entender las diferencias entre nosotros y los asiáticos?

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  1. Gabriela Valderrama Izquierdo
    Ago 28, 2015 - 12:33 PM

    Muy interesante este artículo sobre emprendedurismo en Polonia, me interesa saber si en alguna medida las remesas producto de la migración tiene algún efecto para incentivar nuevas empresas como un efecto de una dinámica económica que conlleve a un mayor desarrollo. Muy impresionante el crecimiento de la economía polaca, con picos de 4,5% en 2013 con incrementos de la renta per capita hasta de 10 100 en el mismo año. “En general, para Polonia las repercusiones de la emigración pueden catalogarse como positivas. No
    obstante, en algunas regiones se observa una considerable escasez de mano de obra en
    determinados grupos profesionales, además del debilitamiento de la cohesión social. Las remesas
    transferidas por los emigrantes a sus familiares oscilan anualmente entre 12 y 14 mil millones de
    zlotys (unos 3.500 a 4.000 millones de euros). ” Siguen siendo las migraciones un factor importante del cambio social. Un artículo que nos permite conocer la evolución de las democracias de Europa del Este desde la visión de la economía.
    http://www.empleo.gob.es/es/mundo/Revista/Revista123/154.pdf

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