¿Ser empleado o empresario? He ahí el dilema

Hay personas para las que ser empleado toda su vida está bien, que disfrutan la estabilidad de ser asalariados y saber que mes a mes recibirán un salario. Otros tienen esa inquietud de crear y ser libres, crecer como empresarios y tener la libertad que da el ser su propio jefe.

La realidad es que piense lo que se piense una no se contrapone a la otra. Se puede ser empresario y empleado. Y, ¿cómo es esto posible? Crecer como empleado y construir poco a poco y de forma paralela ese negocio con el que se sueña.

Esa ilusión de construir un negocio es maravillosa, pero la realidad es que no siempre resulta ser lo que se tiene en mente. Por lo general se torna más difícil que las expectativas. No por eso hay que dejar de lado el deseo de emprender. No obstante, con sinceridad, ese deseo de emprender y convertirse en empresario no debe oscurecer la magia que tiene también el ser empleado.

Ser empleado puede resultar una experiencia de grandes retos y crecimiento que puede formar a un potencial empresario mucho más fuerte que aquel que se formó sólo en la calle. No resta méritos: los empresarios que surgieron desde cero tienen grandes aprendizajes y el salir de la nada es absolutamente meritorio. Ahora, lo que también es cierto es que el proceso de ser empleado puede ser realmente enriquecedor y formar empresarios potenciales de mucha mayor calidad.

¿Dónde comulgan ambos el ser empleado y empresario? La característica y recomendación inicial que da Estrategia y Negocios para ser empresario es determinar eso que le gustaría hacer a la persona hacer. En otras palabras identificar qué le apasiona. Así que, es la misma recomendación para quien es empleado. Hay que averiguar qué es lo que le apasiona hacer. Si se hace lo que inspira, se va a crecer y se tendrán insumos para ser un excelente empleado y un empresario con un gran potencial para influir en el mercado.

Estar en la calle y tener contacto con profesionales de diversa índole y con visiones distintas puede también aportarle a un empleado un fotografía más amplia de adónde podría dirigir un potencial negocio. Estar en contacto con empresas reales y ya estructuradas da una visión objetiva de lo que un negocio podría implicar cuando se tome una decisión de crear y emprender.

En resumen: sí, pensar en ser empresario genera una enorme emoción y expectativa. Sin embargo, esto no debe minimiza el valor de ser empleado. La clave para llevar ambas aspiraciones de la mano es la pasión: el generar amor por lo que se hace. Sí, siempre y sea posible no debe dejarse pasar la oportunidad de emprender. Pero, quienes son empleados, tienen en esa actividad un buen incentivo inicial para convertirse en empresarios mientras aman y valoran como una importante oportunidad ese trabajo que se tiene.

Fuentes:

12 pasos para ir de empleado a empresario, Estrategia y Negocios, 2015

Créditos fotográficos:

Usuario Sean MacEnteewww.flickr.com

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