Búsqueda de alternativas energéticas menos peligrosas y contaminantes

Luego del incidente en la planta nuclear de Fukushima, en Japón, provocado por el terremoto y posterior tsunami, el mundo entero se cuestionó acerca de la seguridad que implica utilizar plantas nucleares para obtener energía, tomando en cuenta los accidentes suscitados de Fukushima, Chernobyl y Three Mile Island, sobre los que también se creía que eran seguros y no había ningún riesgo. Resulta evidente que los operadores nucleares desestimaron los riesgos asociados a la tecnología nuclear.

Otro factor detonante fue retomando en la cumbre sobre clima, celebrada en Cancún, México, en diciembre de 2010. Ahí se dijo que el cambio climático es uno de los desafíos más grandes. Por ello se debe trabajar de forma conjunta para cumplir con los objetivos de Naciones Unidas y reducir las emisiones de gas de efecto invernadeo en un 80% para 2050. Para esto se requiere una disminución considerable de emanaciones de dióxido de carbono (CO2) por parte del sector energético.

Ante esto, una alternativa razonable ha sido el uso de la energía renovable a gran escala. Dado que es factible técnicamente, también otorga ventajas para el medio ambiente y además produce beneficios económicos al reducir la dependencia de las fluctuaciones del petróleo. Lo cierto es que esta alternativa es factible a largo plazo pero también requiere de una fuerte inversión en el presente.

En este sentido, muchos países están empezando a apostar por un futuro más limpio, invirtiendo en energías renovables, principalmente energía eólica y energía solar. Entre los principales países que han cambiado su visión hacia un desarrollo sustentable se encuentra, en primer lugar, Alemania cuya meta para el año 2050 es que el 100% de la energía que utiliza provenga de medios renovables. En segundo lugar se encuentra España, y de cerca, se encuentra en tercer lugar Japón.

La protección del medio ambiente y la adaptación al cambio climático es uno de los desafíos globales que se contempla dentro de la política interna alemana. Tras las consecuencias del cambio climático, las alternativas renovables adquieren importancia creciente. El viento, el agua, el sol, la biomasa y la geotermia son inagotables y no producen emisiones nocivas para el clima, por lo que son la solución más viable.

En 2011 Alemania abandonó definitivamente la energía nuclear. Desde 1990, Alemania ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en casi un 24%, cumpliendo con los compromisos adquiridos en virtud del Protocolo de Kyoto. Desde este momento Alemania ha establecido una estrategia amigable con la Tierra; puede afirmarse que la clave de este modelo se encuentra en el incremento de la eficiencia energética y la expansión de las energías renovables y las materias primas renovables.

¿Cómo se logró?

El incentivo principal para la transformación de energía, ha sido la “tarifa de alimentación” nada despreciable, que impulsó a los alemanes a instalar energía solar o eólica en casa y recibir un alto porcentaje por la electricidad generada desde sus propios techos. Al principio se necesitó una inversión considerable, puesto que los subsidios cuestan miles de millones de euros, y deben ser pagados mediante un impuesto a la cuenta de electricidad de todos. No obstante, el objetivo no era comprar más energía renovable, sino crear demanda para bajar el precio de la energía solar y eólica, y convertirlas así en opciones accesibles.

Esta política ha sido un éxito: los precios descendieron más de 80% en los costos de energía solar, así como 55% en los costos para la energía eólica, además es preciso decir que se redujo el uso de la energía de carbono ahora  y también el uso de energía proveniente del crudo.

Para llevar a cabo el objetivo de utilizar energías renovables se creó un programa de energía y protección climática que lleva por nombre “Ley de Energías Renovables”, cuya doble finalidad es, por un lado, la protección del medio ambiente y, simultáneamente, impulsar el desarrollo de una industria de futuro innovadora que genere empleos y que sea competitiva a escala mundial, con presencia en mercados internacionales mediante incentivos de mercado que le permitan consolidar la implantación de energías renovables.

Finalmente, es correcto afirmar que Alemania ha dado grandes pasos en la utilización de energías renovables, necesarias para el desarrollo sustentable. Es el primer país que cuenta con un programa ambiental sumamente ambicioso comprometiéndose a reducir las emisiones de gas de efecto invernadero en un 40% para 2020, en comparación con los niveles de 1990. Está comprometido a mejorar la eficiencia energética y a la vez a propiciar la su expansión. La meta que Alemania se ha fijado es que las energías renovables sean la base principal del abastecimiento energético.

Paralelamente, Alemania ha contribuido a incluir en la agenda internacional el tema de la adaptación al cambio climático y la protección del medio ambiente mediante la energía renovable. Este esfuerzo no parte únicamente de éxitos; de hecho en 2012 hubo un fuerte periodo de estancamiento en la producción a gran escala de materiales necesarios para la producción de energía renovable, provocado por una sobre producción. Esto causó desánimo entre los alemanes. No obstante, con el paso del tiempo se ha logrado estabilizar y hacer un equilibrio en la producción, dando como resultado la eficiencia en el uso de energías renovables en dicho país, gracias al esfuerzo conjunto de población y gobierno.

Fuentes consultadas:

  • “Tras Fukushima, el futuro está en las energías renovables” BBC MUNDO (2011) disponible en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110405_fukushima_energia_renovable_lp.shtml

Crédito Fotográfico

foto/ Victor Morell Perez

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