¿Cuanta agua gastamos?

Se necesitan 140 litros para producir la taza de café que nos tomamos diariamente, ya que existe una serie de procesos (cultivar, cosechar, regar, moler, empaquetar, distribuir) que requieren de este recurso aparte de los 125 ml que utilizamos para preparar el café.

Tomar conciencia de nuestro gasto diario de agua es fundamental; por ello el concepto de Huella Hídrica, acuñado por la Unesco en 2002 busca medir el volumen total de agua dulce usada en la cadena productiva de un bien o servicio producido por una empresa, o consumido tanto individual como colectivamente. Es decir, calcula el volumen total de agua dulce consumida y contaminada para la producción de los bienes y servicios consumidos por la persona directamente (por medio de nuestras actividades domésticas diarias) o indirectamente (tal es el caso del agua necesaria para producir determinados alimentos que consumimos, como el café).

A su vez, este concepto se divide en tres: la huella de agua azul es el volumen de agua dulce consumida de los recursos hídricos del planeta (aguas superficiales y subterráneas). La huella de agua verde es el volumen de agua evaporada de los recursos hídricos del planeta (agua de lluvia almacenada en el suelo como humedad) y  la huella de agua gris es el volumen de agua contaminada que se asocia con la producción de los bienes y servicios.

Sin embargo, la mayoría del gasto hídrico sucede en procesos indirectos, ajenos a nuestra cotidianidad. A esto se le denomina Huella Hídrica del producto; en otras palabras, el volumen total de agua dulce utilizado directa o indirectamente para producir un determinado producto. Por ejemplo, en el proceso de la cadena productiva desde la extracción de la materia prima hasta el consumo final de la carne, se necesitan 16 mil litros de agua. En el caso de la producción de un kilo de arroz, se requieren 3 mil litros, y para cosechar 10 manzanas, 700 litros, siendo la actividad agrícola la que consume mayor cantidad de agua: aproximadamente un 92%.

Se puede abordar el concepto de Huella Hídrica, como una herramienta de uso y planificación para el recurso hídrico, ya que nos brinda una visión más integral de los efectos que tiene la población en este recurso. Por su amplio enfoque, la Huella Hídrica permite a su vez ser un elemento clave en cuanto a la toma de decisiones en el ámbito nacional, con base en el comportamiento de los patrones de consumo del agua en diferentes regiones. Por ejemplo, la Huella Hídrica de un país es el volumen total de agua utilizado globalmente para producir bienes y servicios consumidos por sus habitantes; incluye el agua sustraída de ríos, lagos y acuíferos para cumplir con actividades de los diferentes sectores económicos, esta huella país tiene dos componentes: el  interno; es decir, el volumen de agua necesario para cultivar y proporcionar los bienes y servicios que se producen y consumen dentro de ese país y el externo; es decir, el resultado del consumo de bienes importados, o en otras palabras, el agua que se utiliza para la producción de bienes en el país exportado.

The Water Footprint Network, establece que:

“En los países desarrollados, donde el nivel de consumo de bienes y servicios es elevado, la huella hídrica per cápita es alta debido en parte al alto consumo de carne y productos industrializados. En contraste los países en vías de desarrollo, con un bajo consumo de carne, pueden también tener altas huellas hídricas per cápita, como resultado de una baja eficiencia en el uso del agua y condiciones de cultivo desfavorables”.

Menciona, además que los países con mayor huella hídrica total fueron India, China y Estados Unidos con un consumo virtual de agua superior a los 600 kilómetros cúbicos anuales (lógicamente, las naciones con mayor población tendrán mayor demanda del agua). En contraste, Cuba y Bolivia tuvieron huellas hídricas inferiores a 20 kilómetros cúbicos por año. México, con una huella hídrica total de 140 kilómetros cúbicos por año, es el décimo país a nivel mundial. De igual manera, Estados Unidos ocupa el primer lugar mundial por su huella hídrica per cápita, estimada en 2 mil 483 metros cúbicos por habitante por año, mientras que China (702 m3/hab/año) e India (980 m3/hab/año) ocupan posiciones bajas (134ª y 108ª, respectivamente). México tiene una huella hídrica per cápita estimada en mil 441 m3/hab/año (49ª mundial). Analizar el consumo globalmente, aseguran, ayudará a los gobiernos a establecer medidas para elaborar sus planes hídricos nacionales y gestionar sustentablemente los  recursos hídricos.

Una buena información acerca de las huellas hídricas de las comunidades y empresas nos ayuda a entender cómo podemos lograr un uso más sostenible y equitativo del agua dulce, ya que es difícil establecer metas de reducción  cuando no se tienen datos certeros sobre el consumo actual o el gasto producido tanto individual como colectivamente.

Fuentes:

http://waterfootprint.org/en/

Crédito fotográfico:

http://ecolisima.com/wp-content/uploads/2013/08/ahorra.jpg

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2 respuestas

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  1. Yanina Paula
    May 29, 2015 - 08:04 AM

    Buen artículo, informativo y de una temática de mucha importancia.

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